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sección Liberación Animal
La Retórica de la Disculpa en los Derechos de los Animales: Algunos Puntos a Considerar
por Dr. Karen Davis
Hace algunos años publiqué un artículo en Entre las
Especies titulado "La Otredad de los Animales" (Otoño 1988). En
este artículo instaba que debíamos plantearnos cuestionamientos
fundamentales sobre la manera en que nosotros, los defensores de los
animales, los concebimos realmente para evitar contribuir con las mismas
actitudes que buscamos cambiar. Una pregunta que debemos hacer concierne
nuestra tendencia a depreciarnos a nosotros mismos, a los animales, y
nuestras metas cuando hablamos ante la prensa y el público. Muchas veces
nos "disculpamos" por los animales y por lo que sentimos por
ellos. En Entre las Especies, argumenté, "Tan ansiosos estamos de no
alienar a nadie de nuestra causa, y al vivir en un mundo que ve a los otros
animales tan diferentes que nosotros dudamos de nosotros mismos a veces, y
tendemos a presentarlos ante la Corte disculpándonos por ellos, adornándolos
para que parezcan más humanos, más capaces, más damas y caballeros,
capaces de dominar el Ameslan (Lenguaje de Señas Americano) en seis
idiomas..."
Nos disculpamos de muchas maneras. En más de una
ocasión, los defensores de los animales me han dicho que el público nunca
se va a interesar por los pollos, que la única manera de lograr que la
gente deje de comer pollos es concentrándose en cosas como la salud y el
medio ambiente. Sin embargo, el tomar esta visión derrotista es realizar la
profecía. Si nosotros, los que hablamos por los animales decidimos de
antemano que nadie se interesará realmente por ellos, estaremos enviando
ese mensaje al público. Si insistimos en que otros nunca se interesarán
por los pollos proyectamos el sentimiento de, "no creo que pueda
preocuparme mucho por los pollos."
Esta actitud negativa sobre los pollos encarna el modo
apologético de discurso en los derechos de los animales. Es el "ya sé
que sueno como loco, pero..." como nos acercamos al público. Si nos
disculpamos por los otros animales, debemos preguntarnos por qué lo
hacemos. ¿Es una expresión de duda? ¿Una estrategia deliberada? De
cualquier manera, yo creo que la retórica de disculpas daña nuestro
movimiento tremendamente. A continuación algunos ejemplos de lo que me
refiero.
- Asegurando al público, "No te preocupes. El
vegetarianismo no se impondrá de la noche a la mañana." Debemos
preguntarnos; si estuviéramos luchando por que termine la esclavitud
humana, el abuso de menores, o alguna otra opresión creada por humanos,
¿buscaríamos aplacar al público o a los ofensores reasegurándoles que
la ofensa continuará por mucho tiempo y que sólo estamos tratando de
eliminarla gradualmente? ¿Por qué en lugar de defender el vegetarianismo,
no lo afirmamos?
- Actitud condescendiente hacia los animales:
"Claro que son sólo animales. Claro que no pueden razonar como
nosotros lo hacemos. Claro que no pueden apreciar una sinfonía ni pintar
ninguna obra de arte, pero..." De hecho, pocas personas viven sus
vidas de acuerdo a la "razón", o aprecian sinfonías, o pintan
obras de arte. Como seres humanos no sabemos lo que se siente al tener
alas o levantar el vuelo desde el interior de nuestro cuerpo ni qué se
siente al vivir naturalmente en el fondo del océano. Nuestra especie
representa una pizca de la experiencia del mundo, sin embargo, miramos
condescendientemente todo lo que está afuera de nuestro dominio.
- Comparar animales adultos competentes con bebés
humanos o personas con incapacidad mental. Esto es una extensión de la número
dos. ¿Podemos honestamente creer que todas las otras criaturas de la
tierra tienen una vida mental y rangos de experiencias comparables a
capacidades humanas degradadas y las sensaciones de bebés recién
nacidos? Excepto dentro del sistema legal, donde todas las formas de vida
indefensas contra la agresión humana deben de clasificarse conjuntamente
y ser defendidas en un terreno similar, esta analogía es arrogante y lógicamente
absurda.
- Empezar una oración con, "Ya sé que estos
animales no son tan bonitos como otros animales, pero..." ¿Acaso le
dices a tu hijo, "ya sé que Bill no es tan bonito como Tom, pero aún
así tienes que jugar con él"? ¿Por qué imponer una conclusión
predeterminada en la mente de las personas? ¿Por qué siquiera sugerir que
la apariencia física y las nociones convencionales de atracción son
relevantes a cualquier cosa que ocurre en una relación?
- Dejarnos intimidar por frases como "lo dice
la ciencia", "los productores saben más" y cargas de
"antropomorfismo". Nos relacionamos con otros animales a través
de la evolución. Nuestros juicios empáticos reflejan este hecho. No se
requiere de ninguna credencial especial para saber que, por ejemplo, una
gallina confinada a una jaula de alambre está sufriendo, o imaginar lo
que siente comparado con las gallinas que viven al aire libre en el campo.
Nos han dicho que los humanos somos capaces de saber casi todo lo que
queremos saber -- excepto lo que se siente al ser una de nuestras víctimas.
Necesitamos tener confianza intelectual en esto, y no someternos a las
deficiencias epistemológicas, cinismo, y tácticas de intimidación de
los que sacan provecho de todo esto.
- Dejar que los del otro lado identifiquen y
definan lo que somos. Una vez oí en una protesta en un matadero de pollos
a un manifestante decirle a un miembro de la prensa, "Estoy seguro de
que Frank Perdue piensa que somos un grupo de excéntricos locos por
preocuparnos por los pollos, pero...". Pregúntate a ti mismo: ¿importa realmente lo que piensan los Frank Perdues de este mundo?
¿Te imaginas a Frank Perdue parándose en frente de la cámara diciendo,
"Yo sé que los defensores de los derechos de los animales piensan
que soy un excéntrico loco, pero..."?
- El tener que "comprobar" que nos
interesamos por las personas también. La siguiente vez que alguien te
rete sobre no interesarte por las personas, pregúntales que es lo que están
haciendo ellos por ellas. Contesten lo que contesten, diles "Pero ¿por qué no trabajas en _________?
¿No te preocupas por _________?".
Nos interesamos profundamente por muchas cosas; sin embargo, no podemos
dedicar nuestro tiempo y energía a todas ellas. Debemos enfocar nuestra
atención y dirigir nuestros recursos. Además, el buscar agrandar la
capacidad humana por la justicia y compasión es interesarnos y trabajar
por las personas.
- El necesitar minimizar o encubrir nuestra
preocupación por los animales y el abuso de animales. Esta es una extensión
de la número 7. Para seguir en acorde con la necesidad de reconocer los
eslabones de la opresión y la indivisibilidad de las preocupaciones de la
justicia social, es imperativo que reconozcamos que el abuso de animales
es un problema humano que es tan serio como cualquier otro abuso. Por
desgracia, las víctimas de los homo sapiens son una legión. Como
individuos y grupos, no podemos dar el mismo tiempo a cada categoría de
injusticia. Debemos ir hacia donde nos lleven las fibras de nuestro corazón,
y hacer lo mejor que podemos con la seguridad de que es necesario para
cambiar al mundo.
La retórica de la disculpa en los derechos de los
animales es una extensión de las "contribuciones inconscientes a la
propia ruina", descritas por el psicólogo infantil, Bruno Bettelheim*.
El señaló que las víctimas humanas muchas veces "colaboran"
inconscientemente con el opresor en la vana esperanza de ganar su favor.
En la lucha por los animales y sus derechos en contra
de la colectividad opresora humana, asumimos el rol de víctimas indirectas.
Disculparse por este rol es traicionarnos profundamente a nosotros mismos.
Debemos entender por qué y cómo puede suceder esto. Como Bettelheim explicó,
"Pero al mismo tiempo, el entender la posibilidad de tales
contribuciones inconscientes hacia nuestro propia ruina también nos abre el
camino para hacer algo sobre la experiencia - principalmente, prepararnos
mejor para luchar en el mundo externo contra las condiciones que pueden
inducirnos inconscientemente a facilitar el trabajo del destructor".
Debemos prepararnos de esta manera. Si sentimos que
debemos disculparnos, disculpémonos pero con los animales, no por ellos.
*Bruno Bettleheim, "Unconscious Contributions
to One's Undoing" (Contribuciones inconscientes a la propia ruina),
Surviving and Othher Essays, Vintage Books, 1980
Este discurso se dio el día 10 de Julio de
1994 en el Séptimo Simposium Anual Internacional Sobre los Derechos de los
Animales de The National Alliance for Animals, celebrado del 8 al 10 de
Julio de 1994, Washington Dulles Marriot.
Traducción: Karla Torres Publicado en International Vegetarian Union: www.ivu.org
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